miércoles, 26 de febrero de 2014

Segunda bala: Destrucción




Sentado desde mi trono observo como lentamente mi mundo se derrumba y no puedo hacer nada mas que mirar y observar.
Observo como la gente cambia y se oscurecen, ya nadie busca la luz en esta asquerosa existencia, le pego un sorbo a mi bebida y sigo observando, la gente, esas hormigas que habitan en la realidad, ya no hacen nada, no saben como avanzar y yo sigo observando.
Los lideres se enriquecen, los pobres no tienen el valor suficiente de coger armas y atacar a los grandes, viven con el miedo y usan protestas pacificas que no sirven para nada.
Sigo pasando de canal, atento, buscando algo que me haga sorprenderme, no algo que me aburra y que sea lo mismo que todos los dias, y de repente me sorprendo gente haciendo algo, ayudando a los demas, bueno esa gente si merece la pena, pero no es suficiente.
El mundo se sigue derrumbando, y nadie puede pararlo, condenados estamos a la eterna destrucción.
Cargo el arma y me levanto, apago las pantallas y avanzo, abro la puerta y ya no hay marcha atrás.

No voy a ser un pistolero en un mundo que se derrumba nunca mas

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